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Navidad en Ñu’ú Vico “país de la nubes”

TEXTO: JOEL F. GÁLVEZ VIVAR
FOTOS: KAROL JOSEPH GÁLVEZ LÓPEZ

Cubierto de espesa neblina, además de un frío intenso que cala hondo; bajo gigantescas arboledas, casas de tablones de maderas, los habitantes de Ñu’ú Vico, ‘país de las nubes’, se apresuran a vivir y disfrutar la Navidad en la cima de las montañas de la gran nación Mixteca oaxaqueña.

Los nativos presurosos participan, colaboran para tan importante evento transcendental, desde aquí alcanzan a mirar perfectamente la estrella del oriente, anunciando el nacimiento del Niño Dios en Belén de Judá; en tal virtud, ellos cada cual de acuerdo con sus costumbres, sus tradiciones, a su estilo, festejan la Navidad en el corazón de las montañas. Mientras tanto, en el templo católico de Santa Lucía Monteverde, repleto está el altar adornado de apastle, musgos, cucharillas, Nochebuenas silvestres propias de la época, lucen olorosas a ocote, a pino, a tierra mojada, cubren el aposento del Niño Dios.

“Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta; allá suben las tribus; las tribus del señor”, es el cantico que pregonan como alabanza la feligresía. Enseguida, atentos escuchan las palabras litúrgicas, los naturales saben que es época y temporada de armonía, tiempo de paz y armonía; ocasión de compartir el pan y la sal, así conviven, porque son la esencia y columna vertebral de la cultura del país de las nubes.

El frío es cada vez más fuerte, la neblina más espesa, la altura es parte del paisaje, motivo y momentos en que el sabor a ocote, como de sabinos, pinos, además de encinos y puñado de hojarascas, los nativos, departe café negro cocido en ollas de barro, a través de las brasas, además de pozole y cuanto la mayordomía proporciona.

Mientras el grueso del contingente, la niñez, como adolescentes, juguetean en amplio paraje en donde está asentado Santa Lucía Monteverde, pueblo nunca visitado; los niños con los pies desnudos, metidos en el lodazal campirana, es su hábitat, puesto que viven en las entrañas selváticas de las enormes montañas de la mixteca oaxaqueña.

La vasta zona de Santa Lucía Monteverde, entre los pueblos, rancherías y núcleos, conviven entre sí, en hermandad, en la paz y tranquilidad que aquí se vive; cada cual incrustados en sus chozas de tejaban de ramas, horcones, tablones de madera fina; son los hombres que inspiró el sol y la luna, los hijos de noble guerrero mixteco que aquí aposentó sus reales; juguetean con las estrellas, entre neblinas y la oscura noche.

Verónico Onésimo García Hernández, principal de la micro región de Santa Lucía Monte Verde, recorre los poblados de la Paz y el denominado Colonia Villanueva, de esta demarcación territorial, para constatar de que los habitantes están inmersos en la celebración de la Noche Buena y de la Navidad, además de garantizar prevalezca paz y armonía entre los hombres de las montañas, que no se rompa el tejido social de los pueblos indígenas del país de las nubes.

Los hombres de mayor edad exhalan humo de tabaco puro de cigarrillos que ellos mismos elaboran, porque les asiste esa costumbre y tradición de fumar con hojarasca de totomoxtle, los habitantes del país de las nubes, no les importa caminar descalzos, porque están acostumbrados a este medio de vida, sus casas de tablas de madera, catres, mesas y sillas; en tanto que las autoridades municipales y auxiliares, procuran la debida seguridad social de esta región.

En los pueblos de la comarca, cada paisano convive con la familia durante la Noche Buena y la Navidad; mientras que algunos otros, la pasan desapercibidos, porque no hay que llevar a la boca; la mayordomía también tiene carencias económicas y sólo procura lo necesario para no perder la costumbre y tradición de la Navidad.

Desde las Montañas de la región de Monteverde, festejan, conmemoran, viven de acuerdo con sus costumbres y tradiciones la Noche Buena y Navidad, cubiertos de niebla y frío que es ahora más fuerte, pero a ellos les caracteriza ser más fuertes ante cualquier adversidad, están dotados de soportarlo todo, con el propósito de participar en eventos de gran transcendencia entre los nativos, porque es tiempo y época de compartir el pan y la sal, porque es ocasión de reconciliación, tiempo de paz y tranquilidad social; ocasión oportuna de manifestarse afecto entre hermanos de raza, la raza indígena que bien vale la pena preservarla.

En tales situaciones los indígenas de esta zona de la mixteca oaxaqueña, procuran que la generación de este tiempo fortalezcan que el espíritu de la venidera sea mejor y superen diferencias entre hermanos; por lo tanto, es hora de brindar a su modo, a su estilo; con lo que tienen y no tienen; los nativos están inmersos en la Navidad en las Montañas; la Noche Buena y Navidad en el País de las Nubes.

Salud desde las alturas, conviviendo con la neblina, las estrellas, pero gustoso con los habitantes de la región de Santa Lucía Monteverde, desde aquí dando testimonio de los pueblos y comunidades indígenas de la Mixteca oaxaqueña, Feliz Noche Buena y Navidad en las montañas del país de las nubes.

Aquí estamos los indígenas de México, los de color de la tierra, los descalzonados, salud y buen provecho.

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