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Las bodas de Oaxaca conservan tradiciones ancestrales

Algunos de los elementos característicos son las bendiciones de los padrinos, el reconocimiento entre familias y la solidaridad económica hacia los novios

Las bendiciones de los padrinos, el reconocimiento entre las familias, la solidaridad económica hacia los novios, son elementos característicos de las bodas de Santo Domingo Nundó, localidad que, desde siempre, recuerda que así han sido las uniones matrimoniales en este rincón de la Mixteca por lo que tratan de preservarla en su esencia.

Esta localidad tiene el 78 por ciento de población indígena de un total de 700 habitantes aproximadamente, de los cuales, el 80 por ciento habla la lengua Mixteca, sobre todo adultos y adultos mayores porque los jóvenes y niños, refieren, cada vez están menos interesados en preservarla.

El 90 por ciento se dedica a las labores del campo, muchos otros han emigrado principalmente a los Estados Unidos, pero todos, incluyendo los migrantes que pueden viajar a su comunidad de origen para participar en las bodas, buscan que estas celebraciones sigan siendo como antes.

EL EMBAJADOR

Francisco Girón López, habitante de Nundó, perteneciente al municipio de Chilapa de Díaz, a petición del casero o el familiar del novio que realiza la fiesta, es el que se encarga de organizar los momentos importantes de la ceremonia de Luis Ángel Cruz López y Elsa Ramírez Vivar, al cual se le llama Embajador.

Él explica que a primera hora del día de la boda, mientras ameniza una banda de viento que alterna con un sonido, se comparte el almuerzo con los familiares y amigos de los novios.

En ese lapso, la novia se prepara en su casa, a donde llegan sus familiares y padrinos de velación por ella y, acompañados de la banda de música, los padres la llevan a la Iglesia llegada la hora de la misa.

Se lleva a cabo la celebración eucarística, los novios escuchan con atención el mensaje que les da el sacerdote tanto para su matrimonio, como para su vida como padres en un futuro.

Al término, los familiares y amigos se toman fotografías con los recién casados, se van juntos a donde se hará la fiesta —el mismo lugar donde fue el desayuno—, y comienza el ritual de esta comunidad.

RITUAL ANCESTRAL

Previamente, se colocó una mesa a la que le pusieron un mantel blanco y unas flores. Recargado a una malla ciclónica que está al fondo, se colocó un petate de palma y sobre él, las imágenes religiosas que prefiera la familia, una de ellas, por ser el mes de diciembre es la de la Virgen de Guadalupe.

Adelante del pequeño altar, está sobre el suelo otro petate de palma y encima son colocados los cojines que los desposados usaron en la misa.
El significado que tiene hincarse es de humildad, pero también se tiene la creencia de que si tienen mareos o se desmayan, lamentablemente no tendrán una vida larga.

“Hay que tener cuidado de eso, porque ha ocurrido que a veces están hincados y se marean, se desmayan, o incluso ya pasó que estaban los novios y cuando uno de ellos volteó, no vio a su pareja, eso es malo”, explicó Girón López, quien destacó que por fortuna, la mayoría de las parejas pasan este momento sin ningún inconveniente.

En tanto se hincan, frente a ellos se ponen tres canastos en los que los invitados colocarán dinero, lo que gusten aportar para el nuevo matrimonio.

En uno, el más cercano a la novia, sus familiares colocarán el dinero que quieran darles. Lo mismo ocurrirá en el caso del canastito que está cerca del novio pero de parte de la familia de él, y en el tercero, colocado en medio, sus padrinos de bautizo, primera comunión, confirmación y boda, pondrán lo que quieran darles a ambos.

ROSARIOS, EL LEGADO DE PADRINOS

Es una tradición que los padrinos, al pasar a darles sus regalos y dinero a los ahijados, le entreguen a cada uno un rosario, el cual, la pareja coloca en sus manos mientras recibe la bendición y continúa hincada.

Dichos rosarios son de los elementos más simbólicos de la boda, pues son los que los recién casados se llevarán a su nuevo hogar y tendrán para toda su vida.

Aunque muera alguno de sus padrinos, el rosario significa que ellos siempre estarán a su lado, pidiendo bendiciones para ellos.
Cuando a los novios les toque dejar este mundo, los rosarios de sus padrinos se van con ellos en su tumba, así que los pobladores consideran que es algo que trasciende más allá de la vida terrenal.

Al final de esta parte de la ceremonia, que puede durar una o dos horas dependiendo de los invitados y regalos, los padrinos de velación cuentan el dinero que se haya reunido y se da a conocer públicamente lo que recibió la novia, el novio y ambos por parte de los padrinos, así como el total.
Hay uniones que pueden llegar a reunir de 6 mil a 20 mil pesos. La boda de Luis Ángel y Elsa, celebrada este mes, recaudó poco más de 12 mil pesos más 200 dólares que una tía migrante les dio.

Los novios pueden utilizar esos recursos para comprar lo que ellos necesiten para su nuevo hogar, para irse de viaje o para invertirlo en algún negocio, lo que ellos decidan y tomando en cuenta lo que les recomienden sus padrinos quienes les darán los consejos que crean pertinentes.

RECONOCIMIENTO ENTRE LAS NUEVAS FAMILIAS

Otro momento importante que se hace al término de la comida y que coincide con otras celebraciones en comunidades de la Mixteca, es el reconocimiento entre las familias que se acaban de unir, donde nuevamente los padrinos ocupan un lugar importante.

Alrededor de una fila de mesas que se colocan en medio de toda la fiesta, mientras el resto de los invitados se sienta alrededor y guarda silencio, el Embajador preside la ceremonia del reconocimiento.

De un lado de la mesa se colocan los papás y padrinos de la novia, del otro los del novio y en medio la pareja.
Son los familiares del novio quienes recorren el otro extremo de la mesa, presentándose con los padres, padrinos y familiares de la novia, a quienes les preguntan si gustan que a partir de ese acontecimiento sean compadres.

En otras comunidades el reconocimiento es para comenzar a “respetarse como compadres” pero en Nundó se pregunta si es su deseo o si prefiere que se tenga solamente una amistad y la familia de la novia toma la decisión, regularmente, la mitad gusta iniciar un compadrazgo y la otra mitad no.
Para sellar lo acordado, los representantes del novio le invitan a sus acompañantes un vaso de refresco o una copita, que en el caso de Nundó, se hace con ron hecho en Chilapa de Díaz.

Al término del reconocimiento, que puede durar una o dos horas, dependiendo de la cantidad de padrinos y familiares que participen, sigue el baile y más tarde, la tradicional víbora de la mar, el lanzamiento del ramo y de la corbata, se continúa con el brindis, la partida del pastel y se cierra con el baile.

En un segundo día de celebración, el Embajador acude a la casa de la novia a invitar a los papás y familia cercana a desayunar a la casa del novio y se reúnen de nueva cuenta.

Ahí, los padrinos de velación dan el dinero recaudado y hacen la entrega formal de los novios como una nueva familia.
Así termina la labor del Embajador, el cual, los familiares lo eligen porque es una persona honorable y respetada dentro de la comunidad.

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