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Procesión del Silencio, la expiación y la fe

Cada año esta celebración une los templos más antiguos que conforman la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca como son el Carmen Alto y Sangre de Cristo.

Autoridades religiosas, municipales y feligreses católicos realizarán este año la edición 33 de la Procesión del Silencio, que se escenifica en las calles del Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca desde 1986.

Miguel Ángel Chávez Romero, titular del Programa Conoce tu Municipio y a tus Autoridades, explica que esta escenificación se lleva a cabo el viernes santo y tiene como objetivo expresar el pésame a la Virgen por la muerte de Jesús.

Esta tradición tiene sus orígenes en la España del siglo XIII, cuando los sacerdotes franciscanos iniciaron sus procesiones de Sangre en las que se inflingían castigos físicos y representaban escenas relativas a la Pasión de Cristo.

En México, los primeros estados que adoptaron esta escenificación fueron San Luis Potosí, Zacatecas, Morelia, Michoacán y desde 1986 se lleva a cabo en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca.

Los impulsores fueron el párroco del templo de la Sangre de Cristo, Pedro Osorio; Ana Bravo Vasconcelos, el maestro José Humberto Palancares y Carlos Ocampo Prieto, quienes de acuerdo con los archivos con que cuentan las autoridades religiosas, decidieron revivir una celebración que hacían los dominicos cientos de años antes para expresar el pésame a la Virgen por la muerte de Jesús.

Cada año esta celebración une los templos más antiguos que conforman la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca como son el Carmen Alto y Sangre de Cristo, donde con el apoyo de los feligreses y autoridades del municipio capitalino se lleva a cabo la organización.

La procesión inicia en punto de las 18:30 horas del viernes santo, desde las puertas del templo del Carmen Alto. Los primeros creyentes en salir cargan una cruz de plata y los ciriales; les siguen los estandartes de las cofradías bordados en plata o en oro, siguiéndole las damas de la Tercera Orden de Santo Domingo, que acompañan al Señor de la Columna, imagen del siglo XVII.

El contingente se conforma por hombres con los pies descalzos y encapuchados, quienes se encargan de llevar la cruz grande y pesada porque según los escritos de la iglesia son los que están pagando alguna penitencia o promesa.

Después aparecen los personajes de la Cofradía de las Siervitas, damas de la Virgen de Dolores, pertenecientes al templo del Patrocinio, el Santo Entierro y las Legionarias de la Virgen María.

“La procesión inicia en el templo de Carmen Alto, pasa por Santo Domingo de Guzmán, por la parroquia de la Preciosa Sangre de Cristo, pasa por todo el Andador Turístico, después regresa por la calle de García Vigil”, cuenta Chávez Romero.

Por su parte, María del Rosario, quien fue una de las primeras participantes, explicó que esta procesión se realiza con mucha fe. “La fe es lo que nos mueve y nos convoca a participar, es una forma de solidarizarse y expresarle nuestro amor a la Virgen María”.

En el recorrido también participan hombres que cargan enormes cruces para acompañar en este calvario a la madre de Jesús. En el trayecto se realizan algunas paradas y rezos, principalmente al pie de la Catedral Metropolitana.

“Esta escenificación poco a poco ha cautivado a los creyentes católicos, incluso de otros estados que vienen exclusivamente a vivir la Semana Santa en Oaxaca, cada año las calles del Centro Histórico se llenan de visitantes para ser testigos de esta celebración”, detalló Chávez Romero.

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