Feria de la Pitaya en la Mixteca de Oaxaca | Fiestas y tradiciones

Feria de la Pitaya en la Mixteca de Oaxaca

Gastronomía, historia, folclor, naturaleza y cultura, es lo que ofrecen las cinco comunidades sede

Para definir todos los aspectos de los operativos se llevó a cabo la última reunión de planeación de la Feria de la Pitaya en la comunidad de San José Chichihualtepec, en la Mixteca Baja de Oaxaca.

Este año la feria que tendrá lugar en cinco comunidades del corredor biocultural de Huajuapan-Santiago Chazumba, ha tenido mayor difusión de la Secretaría de Turismo a nivel nacional e internacional, aunque todos esperan que el próximo año la instancia se incorpore aportando recursos como un logro de los pueblos pitayeros.

 

Durante la celebración un grupo de investigadores realizará un estudio para medir el turismo que arribará al territorio; de dónde llegarán, que vías tomarán para llegar, como fue que se enteraron de la actividad y cuál es su expectativa para que con su participación se pueda reforzar la feria, ya que los visitantes son quienes se encargarán de transmitir su vivencia.

“Hay contactos con empresarios y con personas que están apoyando. Las comunidades no cuentan con el recurso pero con el trabajo conjunto se cubrieron todos los aspectos para llevar en buen término la Feria de la Pitaya”, comenta Anastasio Villareal Díaz, coordinador de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

 

LA FERIA

La Feria de la Pitaya será inaugurada el sábado 5 de mayo en Santiago Chazumba con la exhibición de más de 70 variedades del fruto estelar procedente de diferentes comunidades de la tierra de los tejedores de la palma.

“Queremos que la gente conozca bien la pitaya, ya que unos dicen que es la pitahaya, otros dicen que es la tuna. No sólo es un tipo de pitaya, cada una es diferente y eso se hace por el tipo de cultivo. Santos Reyes Yucuná ya tiene pitayas, las de su primera producción que serán llevadas a la feria junto a las de Tezoatlán de Segura y Luna y Santo Domingo Tonalá”.

 

Villareal Díaz dijo que los corredores de mercado arribarán a la feria para adquirir la pitaya en grandes cantidades. Sin embargo, ellos tampoco conocen las diferentes variedades de la cactácea, por lo que ahora habrá mayor apertura a la comercialización.

También será impulsado el aspecto ecoturístico con la presentación de la ruta de cañonismo de la Mixteca Baja, la riqueza geofísica de Santos Reyes Tepejillo, San Marcos Arteaga y Santo Domingo Tonalá; los servicios de ciclismo, rápel, cañonismo y diversas actividades.

Santiago Chazumba tiene un amplio abanico gastronómico que será ofrecido para todos: gorditas de manteca con salsa de huaje o ciruela, mole de chivo, mole de pitaya con guajolote, triangulitos de maíz morado del criollo, pan dulce, agua de pitaya y muchos más que se podrán consumir para fortalecer la economía comunitaria.

 

La calenda saldrá a las 11:00 horas en el centro de la comunidad y recorrerá sus principales calles. A las 13:00 horas será la inauguración y luego un concierto con artistas de San Marcos Arteaga y Teotongo. Al siguiente día el Trail de la Pitaya con una ruta de 15 kilómetros con senderos naturales únicos en la región. La salida será a las 8:30 horas en el centro de Chazumba. Se presentarán bandas de viento, un show de maroma y la danza de Los Rubios de San Miguel Tlacotepec, Juxtlahuaca.

El 12 y 13 de mayo la fiesta se va para San José Chichihualtepec con una ruta ciclista de convivencia que se realiza por segundo año. Las autoridades de los pueblos vecinos se han coordinado para apoyar en el abastecimiento de agua y servicios médicos.

 

El cierre de la inscripción para la carretera fue de 70 ciclistas, aunque los organizadores consideran que serán alrededor de 90 los concursantes más sus familias. De 7:00 a 8:00 horas las cocineras estarán en Tequixtepec para dar el almuerzo a los ciclistas. Enseguida saldrá el recorrido a San Juan Yolotepec, ahí tomarán agua de pitaya y fruta. Posteriormente, saldrán del museo “Ñoo Iton” Pueblo en la Cima, con rumbo a Santa Gertrudis Cosoltepec, donde habrá otro punto de abastecimiento mientras es inaugurada una muestra pictórica sobre caprinos.

Los ciclistas continuarán para llegar a San José Chichihualtepec y reunirse con la caravana de la fiesta. En la comunidad entregarán medallas conmemorativas alusivas al 15 aniversario del museo comunitario “Yukuni´ i” Cerro que Retumba. También habrá un torneo de cintas a caballo, una muestra gastronómica, el concurso de la pitaya y eventos culturales.

 

“Al turismo tenemos que ofrecerle seguridad, por ello el consejo ciudadano y la Policía Estatal recorrerán las carreteras coordinados con las policías locales para que los visitantes tengan la seguridad de poder ir a las comunidades”, detalló.

La tercera sede es la más representativa por ser la de mayor historia. Santo Domingo Tianguistengo celebra este año su 44 aniversario de la Feria de la Pitaya los días 17, 16 y 18 de mayo. Se presentará su tradicional programa sociocultural, la coronación de la reina de la pitaya, bailes, carreras de caballos y el concurso de la pitaya más grande y pesada de la región.

 

El 20 de mayo los productores llegarán a Santa María Camotlán, la comunidad más cercana a la ciudad y que también cuenta con una variedad de fruto que representa el trabajo de los habitantes. Este año presentarán un número cultural con diversos artistas y un micrófono abierto para quien quiera mostrar su talento. También preparan una carrera de bicicross, paseos gratuitos a la laguna para promover la parte turística, una muestra gastronómica y el concurso del palo encebado.

La Trinidad Huaxtepec es la última sede de la feria. La celebración se empalma con la fiesta patronal del pueblo, aunque las actividades fueron divididas. La inauguración será a las 10:00 horas con la presentación de números culturales. También será inaugurada la banda municipal en el marco del aniversario del reloj de sol de la comunidad.

HAY BAJA PRODUCCIÓN

A pesar de su alta demanda y promoción, la producción de la pitaya este año no ha sido la esperada, lo que hace que este fruto sea difícil de adquirir para los bolsillos más humildes. Para la feria el kilogramo de fruta será exhibido entre los 30 y 40 pesos. En 2017 la temporada inició con un precio de 25 pesos por kilo y cerró en 70 pesos.

El precio es variable por el comportamiento de las plantas. No porque sea la más grande quiere decir que sea la más sabrosa. Hay quienes dicen yo me llevo la más grande porque es la más jugosa y otros se llevan de menor tamaño por ser más dulce.

 

Los productores comentan que sí van Tehuacán la pitaya es mejor pagada. Muchos que se quedan en los pueblos se conforman con lo que ofrecen los intermediarios. Este año el rumor de que los huertos serán certificados para que la fruta sea exportada a Estados Unidos es fuerte, pero algo que preocupa a los habitantes es que el precio sea el adecuado para que la actividad sea fortalecida.

Anastasio Villareal apuntó que hay personas interesadas en comprar pitaya en grandes cantidades para comercializarla en el extranjero, aunque el proceso de certificación es largo por la duración de anaquel del fruto y por los estudios de mercado que se requieren.

HUERTOS MILENARIOS

Jacobo Bonilla Villa, es propietario de uno de los cientos de huertos que hay en San José Chichihualtepec, un asentamiento de origen náhuatl-mixteco que surge en el periodo preclásico entre los años 1000 AC y 200 DC.

“Sí uno no las corta a tiempo se abren cuando llueve. A la pitaya de Chichihualtepec le dicen dichi primera. En este huerto hay pitayos de 15 años y de 6 años los más nuevos. La huerta pertenecía a mis padres, ellos la plantaron. Ahora cuido entre 200 y 250 plantas. Algunas son las que dejó mi padre”, comenta Jacobo mientras abre el portón de su terreno.

 

Cuenta que no tiene muchos años que regresó a la comunidad después de migrar desde niño para poder trabajar. Al regresar se puso a limpiar el huerto y lo cercó para comenzar a preparar la tierra para los pitayos.

Este año espera cosechar entre 20 a 25 kilogramos de pitaya. “Aquí la vendemos por tandas, la gente compra cajas y cada hilera es una tanda que trae unas 20 pitayas. Con esta fruta que se da cada año es difícil vivir ya que se invierte tiempo y abono, pero ayuda sí se trabaja para tener más huertos”.

Don Jacobo lamenta que los tejedores de la palma se estén extinguiendo en la región, una actividad que por mucho tiempo reactivó la economía de la zona con la venta de sombreros  y que ahora poco se ve al igual que los hablantes de la lengua originaria.

 

“Yo crecí oyendo a mis padres hablar mixteco, pero a nuestra generación ya no se nos inculcó. Ahora la gente se ayuda con la pitaya, pocos tienen ganado cabrío, sembrando maíz o frijol, eso es nuestro fuerte”.

Cuenta que Chichualtepec es una palabra náhuatl que se compone de chichi, que representa dos mogotes o senos de una mujer que forman los cerros; hualque significa que el pueblo tiene agua y tepec, por la ambulancia del tepetate, un mineral de gran valor que es usado en la construcción.

En el cerro de Chichi hay una parte que se llama el Resumbón. Se dice que en ocasiones se oye como “resumba” el cerro. Ahí han extraído diversas piezas arqueológicas de la cultura mixteca. Algunos ídolos se encuentran en el museo “Yukuni’ i”. Por la noche en el mágico manto de  Chichualtepec se pueden observar todas las constelaciones de la bóveda celeste, un tesoro admirado desde los inicios de la historia y que sigue de pie.

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