San Andrés Huaxpaltepec venera a su Cristo negro | Fiestas y tradiciones

San Andrés Huaxpaltepec venera a su Cristo negro

La población indígena celebra la segunda feria patronal más concurrida, en honor a Tata Chu, un Cristo negro tallado en madera, que data del siglo XVI

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La población indígena de San Andrés Huaxpaltepec celebra una mayordomía, la segunda feria patronal más concurrida, en honor al santo patrón Tata Chu, un Cristo negro tallado en madera, que data del siglo XVI. La imagen es celebrada en dos fechas del año, el cuarto viernes de Cuaresma y el 5 de agosto.

Las actividades inician a las cuatro de la mañana con un rosario en el templo católico de la localidad, así como el arribo de distintas autoridades municipales, agrarias, ejidales y tradicionales que se dan cita en Huaxpaltepec para rendir culto a Tata Chu. Se espera la visita de cientos de peregrinos provenientes de distintas regiones.

Aquí la celebración de Tata Chu está bajo responsabilidad de los tatamandones, ancianos que ya han prestado diversos servicios a la comunidad y quienes son la máxima autoridad del pueblo. Por eso a la imagen del cristo se le llama tata, Tata Chú, como una forma de profesarle respeto.

Este 5 de agosto los fieles católicos visitan también la Piedra del Señor, una enorme roca que se ubica en la cima del cerro denominado Yuku Tityi, que en mixteco significa Cerro de la Iguana, situado a unos 15 kilómetros hacia el norte de San Andrés Huaxpaltepec. De acuerdo a la tradición oral, es aquí donde apareció el Santo a un indígena mixteco que fue a cazar iguanas.

Para llegar al sagrado lugar, algunos caminan, aunque recientemente se abrió un camino de terracería para llegar en vehículo hasta el pie del peñasco. Hasta este lugar los indígenas depositan sus ofrendas que generalmente son velas y flores, así como múltiples fotografías y regalos que según ellos han sido los milagros concedidos.

De acuerdo al cronista de la población Francisco Ziga Gabriel, es el 4 de agosto a las 5 de la tarde las autoridades agrarias van a traer el torito de lumbre a la casa del cohetero. Una comitiva integrada por el Comisariado de los Bienes Comunales se juntan en su oficina y hacen tiempo a que lleguen los músicos de flauta y tambor, de allí parten hacia donde los espera el torito. Allí se ofrece comida y se sigue bailando el toro hasta bien entrada la noche.

En la víspera, el día 5, se inicia con el Rosario. Sin intervención de autoridad eclesiástica alguna, el conjunto de mandones, el rezandero, el cabildo completo y las autoridades comunales se han reunido en la iglesia, después de las tres llamadas con las campanas que se complementan con los cohetes.

El rezandero cantando en primera voz, otra masculina y algunas más, femeninas, haciendo segunda, llaman a los asistentes a responder las plegarias. Para ese momento todos los corredores de la iglesia están ya ocupados. Por aquí, los puestos de rosarios y “milagros”, que son como insignias de corazones, brazos, animales, casas, mujeres, niños, todos de latón, pues al santo, aparte de las plegarias, se les deben de colgar cosas materiales; más allá, los montones de imágenes, santos y vírgenes.

En la explanada municipal se ofrecerá un programa cultural con la asistencia de grupos de danzantes de Santa Catarina Juquila, San Pedro Tututepec, Pinotepa Nacional, Llano Grande y el anfitrión San Andrés Huaxpaltepec. Por la noche los primeros cohetes de los toritos de lumbre llaman a la gente a arremolinarse enfrente de la iglesia católica.

El maestro Francisco Ziga Gabriel afirma en su más reciente estudio sobre esta festividad que Tata Chu es un cristo negro tallado en madera, que se adora probablemente desde el siglo XVI en la capilla de San Andrés Huaxpaltepec, municipio ubicado sobre la carretera costera donde conviven indígenas mixtecos, tacuates y negros.

Los tatamandones afirman que sus antepasados adoraban a Savi, dios de la lluvia. Acudían a dicha roca para celebrar rituales y pedían la lluvia para sus cosechas. La misma costumbre se practica en la actualidad. En esta piedra, el viento es fuerte. La enorme piedra se ubica sobre la cima de un bosque que en mixteco se llama Yucu Tityi (Cerro de Iguana), un lugar sagrado para los mixtecos. “Aquí es un lugar donde el aire es fresco y fuerte, hay mucha tranquilidad, donde se olvidan todos los problemas”, dijo Modesta Velasco oriunda del pueblo vecino de Jamiltepec al bajar del cerro.

En la cima hay múltiples cruces y veladoras, así como una serie de ofrendas de comida y bebidas que los creyentes depositan como muestras de agradecimiento por los favores recibidos. Se cuenta que los indígenas mixtecos se negaban a dejar sus ritos tradicionales para aceptar la fe católica. Los españoles en el proceso de evangelización, dejaron aquí la figura de un Cristo Negro, tallado en Madera, que un cazador de iguanas encontró.

La Piedra del Señor es donde se dice apareció Tata Chu, a este lugar cada año acuden los indígenas para celebrar dicha aparición, a este lugar sagrado llegan peregrinos de distintas regiones, algunos llegan a pie y otros en bicicletas.

Huaxpaltepec es una población indígena de 1,620 hablantes de mixteco, lo que representa el 28.7 por ciento de la población total, esta lengua todavía se maneja en la vida cotidiana de la población indígena. La población está concentrada en tres comunidades: la cabecera municipal, las agencias de Cubitán de dolores y Rancho Viejo. Entre estos tres núcleos poblacionales forman la comunidad agraria de San Andrés Huaxpaltepec.

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