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Monte Albán, la zona arqueológica más espectacular de Oaxaca

Monte Albán es visitado por la gente que gusta por un modo de vida más espiritual y místico

Fotos: Omar MAYA/Dany GÓMEZ

Monte Albán se localiza a 10 kilómetros al poniente de la Ciudad de Oaxaca, el área protegida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), comprende un poligonal envolvente de 2078 hectáreas, que abarcan además del municipio de Oaxaca de Juárez, los municipios conurbados de Santa Cruz Xoxocotlán, Santa María Atzompa y San Pedro Ixtlahuaca.

Para los turistas nacionales e internacionales, Monte Albán es uno de los lugares más interesantes para ser visitados, por tal motivo se encuentra abierto al público los 365 días del año de 8:00 a 17:00 horas habiendo una cuota de recuperación de 75 pesos con lo cual tiene derecho el público a entrar a la Zona Arqueológica, al Museo de Sitio, en donde hay cafetería, restaurante, sanitarios, venta de publicaciones, joyería y artesanías.

 

Monte Albán es uno de los sitios arqueológicos más importantes de México y el más destacado en el Estado de Oaxaca. Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia se fundó en el año 500 A.C. y fue una de las metrópolis más importantes de Mesoamérica. Fue la capital de los Zapotecas desde nuestra era hasta el año 800 D.C. En su época de mayor desarrollo y auge llegó a tener más de 35 mil habitantes, quienes vivían en las laderas terraceadas de la montaña y se dedicaban a la agricultura principalmente, aunque también había artesanos y artistas. Al final del período Clásico Temprano, el vínculo con Teotihuacán se rompe y por lo tanto la buena organización que había tanto política territorial zapoteca, alcanza su máximo nivel de desarrollo, pero a su vez también, inicia una gran desigualdad social. Para el período Posclásico el poder de la gran metrópoli de Monte Albán como ciudad hegemónica se perdió totalmente y las ciudades de los valles centrales se ven influenciadas por el advenimiento de los grupos mixtecos. Esta influencia se aprecia por el descubrimiento de la Tumba Número 7 que fue descubierta por Alfonso Caso en 1932.

Cómo llegar

Se sale del centro de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, luego se toma el camino a San Pedro Ixtlahuaca, de inmediato se observan los señalamientos que indican el nuevo camino denominado “Dr. Ignacio Bernal”, que después de atravesar el Río “Atoyac”, sube directamente a la zona arqueológica. Desde la intersección con este nuevo acceso, se puede ir al pueblo de Atzompa. Pero también se puede llegar por el camino antiguo, aunque es más angosto y curvado, el cual sale de la carretera a Xoxocotlán y Zaachila, cruzando por el Río Atoyac, por el puente “Porfirio Díaz”, ubicado al sur de la ciudad. De ésta manera es que ambos caminos son conocidos como “la carretera vieja” y “la carretera nueva”.

 

Actualmente también Monte Albán es visitado por la gente que gusta por un modo de vida más espiritual y místico, ya que comentan que hay una energía positiva que recarga de buena vibra a los seres humanos, es por ello que quienes gustan de disciplinas como yoga y otras prácticas de espiritualidad, tienen como un sueño dorado llegar a estar alguna vez en Monte Albán, por lo que viajan de diversas partes del mundo, ya sea por el interés cultural, académico, o bien por sentir la energía que sólo en Monte Albán pueden experimentar.

Roberto Méndez Gopar, un ser humano espiritual

Roberto Méndez Gopar es un ser que su destino lo envió al lugar que le correspondía, él cuenta que desde antes de nacer eligió Oaxaca como cuna para experimentar lo que llamamos vida. En la vida hay tantos misterios que se van descubriendo con el conocimiento científico y con el paso de las diferentes etapas del tiempo, que algunas veces se confirma lo que pensábamos, pero para esto, pasan muchas generaciones y muchos experimentos, ya que la ciencia es exacta y todo es comprobable, para que un conocimiento pueda ser aceptado como cierto, según los griegos.

 

El maestro Roberto Méndez Gopar es originario de la ciudad de Oaxaca de Juárez, su niñez la vivió en el Centro Histórico de la Ciudad, amante de toda la cultura oaxaqueña, cuando de niño visitaba los museos, dentro de los cuáles estaba Monte Albán, siempre se preguntó cómo sonarían esas bellas flautas exhibidas en esas vitrinas que no puede uno tocar, que sólo hay que admirarlas y tomarse fotos, esa inquietud más muchas vivencias, como un hombre inquieto, lo llevaron a su profesión actual: sonoterapeuta y pionero en el rescate de la terapia vibracional, como método alternativo en la prevención y atención de problemas de salud, en las tres esferas del ser: físico, mental y emocional, siendo en éste último aspecto que es considerada la espiritualidad. Actualmente ya tiene 30 años de experiencia en la investigación, exposición y la utilización de la Sonoterapia, como medio de sanación.

Nació un 12 de abril de 1970, y a temprana edad inició su interés en el mundo de la medicina tradicional, inspirado en el conocimiento que le fue transmitido por su madre Carmen Gopar, quien heredó a su vez los conocimientos tradicionales milenarios de sanadores de su familia.

La discreción del maestro es una de sus virtudes, ya que mantiene muy bien guardado el nombre de personajes y personalidades que solicitan sus servicios. En Huatulco por ser un lugar muy pequeño, se supo que Alejandra Guzmán recibió una terapia de forma individual en un spa de la playa de Chahué, por el maestro Roberto.

Nos transmite sin egoísmo, algunos de sus razonamientos: “Cuando una parte del cuerpo o de la mente está enferma, cambia la frecuencia vibratoria del órgano afectado y comienza la desarmonía”. Sanando la herida o la enfermedad, se recupera el equilibrio y ésta parte del cuerpo, recupera su antigua vibración. Por lo tanto sii se puede recuperar el valor vibratorio en el órgano humano, a nivel original de salud, ocurre automáticamente: “la sanación”.

 

Agrega que el funcionamiento sanador de la terapia de sonido, se fundamenta en las frecuencias vibracionales.

Esta sonoterapia tiene sus antecedentes en culturas milenarias, por lo que Roberto toca, entre otros instrumentos, cuencos de cuarzo tibetanos, tailandeses, tambores, flautas, trompetas mayas, así como otros instrumentos, considerando la voz, se producen un efecto muy poderoso de energía en la forma de sonido y ondas de vibración. Es así que se va equilibrando, reestructurando y armonizando las tres esferas del ser: mente, cuerpo y espíritu, impactando las células del cuerpo, las emociones y los pensamientos.

Roberto disfruta intensamente todos los lugares sagrados y en donde él considera que hay una “buena energía”, ya que está seguro de que la energía es fundamental para “estar bien”, para “vivir en armonía, por dentro y por fuera”.

Monte Albán, a pesar de que ya es sumamente famoso nos invita a conocerlo desde este aspecto no sólo histórico y cultural, sino como una fuente de energía sanadora, en donde por algo nuestros ancestros pusieron los ojos, teniendo además una vista espectacular de todos los Valles Centrales de nuestro querido Oaxaca.

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