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Conoce el origen del culto de la Virgen de Juquila

Esta imagen llegó desde España en manos del Fray Jordán de Santa Catalina a Oaxaca

La Virgen de Juquila es la imagen religiosa con más fieles seguidores en México, solo detrás de la Virgen de Guadalupe y la Virgen de San Juan de los Lagos.

Esta imagen llegó desde España en manos del Fray Jordán de Santa Catalina a Oaxaca. En una ocasión, uno de los humildes empleados del fraile tenía que ir de regreso a su pueblo, por lo que solicitó el pago de sus servicios, Fray Jordán en esos momentos no contaba con dinero así que decidió obsequiarle la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción.

El joven, llamado Pablo Anastacio agradeció el noble gesto del fraile y guardó con mucho respeto y devoción a la virgen, prometiéndole a Fray Jordán que la veneraría tal y como le enseño en el tiempo que estuvo con él.

Pablo regresó con la virgen a su natal Amialtepec, donde la colocó en su jacal y la conservó hasta que tres años después él falleció inesperadamente. A pesar que Pablo fue sepultado y su jacal quedó en abandono, de su interior resplandecían luces y sus alrededores amanecían todos los días perfectamente limpios, como si alguien aún habitara la pequeña vivienda.

Movidos por la curiosidad, los habitantes de Amialtepec decidieron investigar de quién se trataba, pero fue grande su sorpresa al descubrir que en el jacal solamente se encontraba la imagen de la virgen.

Admirados del milagroso hecho, decidieron llevarla al templo del pueblo, donde le construyeron una pequeña capilla de zacate y carrizo para poder venerarla mejor.

La época de siembra llegó a Amialtepec y los campesinos realizaron la roza y quema de sus tierras. Sin embargo, el fuego se salió de control y quienes se encontraban presentes huyeron a resguardarse.

Una vez que el fuego se había apagado, regresaron al lugar y vieron que las llamas habían alcanzado la capilla de la Virgen, pero milagrosamente la imagen permanecía intacta, sin daño alguno, más que un ligero ahumado que cambió el color de la Virgen; dicen los creyentes que fue un milagro y la imagen adoptó el color del pueblo chatino que la veneraba.

Este hecho fue visto como un milagro para los pobladores de Amialtepec, lo que acentuó el culto  y la veneración de su imagen, pero después, la imagen de la Virgen desapareció del pueblo, nadie supo que pasó con ella, si la robaron, la escondieron o si la imagen cobró vida para cambiar de lugar.

Fue hasta que en una ocasión, la niña Francisca Salinas buscaba sus gallinas cerca de la cascada de Amialtepec y fue ahí donde pudo encontrar la imagen de la Virgen.  Contentos con la aparición de la Virgen, los pobladores la regresaron al templo con mucha devoción y fe.

La afluencia de creyentes aumentó y con la aparición de la virgen, los pobladores de otros pueblos cercanos llegaban a visitarla.

El culto a la Virgen de la Inmaculada Concepción tuvo gran aceptación en el pueblo chatino debido a un sincretismo religioso, ya que ellos la asociaban con la deidad prehispánica conocida como La Gran Madre abuela, madre del sol y la luna. Cuando la Gran Madre Abuela murió la enterraron en la Santa Hoguera, de hecho, en San Marcos Zacatepec hay una piedra que la representa y a la cual aún le rinden culto porque representa el origen de la vida.

La primera peregrinación surgió desde Amialtepec a Juquila, ya que los sacerdotes de esta población desearon tener más cerca a la imagen de la Virgen para poder otorgarle un mejor culto y celebrarle una misa diaria en el templo de Juquila.

Una vez que la Virgen llegó a Juquila desaparecía misteriosamente y regresaba a Amialtepec. Así ocurrió cerca de tres veces, por lo que los sacerdotes y devotos de Juquila, encabezados por el padre Francisco Escudero, decidieron traerla con una procesión especial.

Los creyentes salieron de Amialtepec, por lo largo del camino llevaban víveres y alimentos para llegar con bien a Juquila. En su camino iban realizando rezos, plegarias y cantos.

Los caminantes hicieron un alto en una zona cercana al templo de Juquila para poder descansar y alimentarse, ahí entonaron cantos y rezos para suplicarle a la Virgen que se quedara en Juquila; debido a esta petición, ese lugar desde ahora es conocido como el pedimento.

Desde entonces, la Virgen de la Inmaculada Concepción tomó el nombre de la población  y  ahora es conocida como la Virgen de Juquila, misma que atrae a cientos de fieles católicos de distintas partes de México y el mundo, además de turistas que llegan al municipio a observar los tradicionales festejos que año con año se realizan en su fiesta patronal el día 8 de diciembre.

La fama y devoción de esta imagen se refuerza con la incontable cantidad de testimonios que aseguran su intercesión milagrosa en distintas peticiones, desde solicitarle mejorar de salud, conseguir trabajo, conseguir pareja o hasta cosas materiales, como casas, autos o dinero.

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