Todos Santos, un reencuentro espiritual entre vivos y muertos en el mundo mazateco | Día de Muertos

Todos Santos, un reencuentro espiritual entre vivos y muertos en el mundo mazateco

En la región mazateca, siguen vigentes las tradiciones de Día de Muertos a través de los Huehuentones

Región Mazateca.- Los indígenas mazatecos ocupan el noveno lugar a nivel nacional como fieles hablantes de la lengua materna, por lo que este idioma transmitido por los ancestros lo siguen practicando cerca de 198 mil hombres y mujeres que habitan los 19 municipios de la región mazateca (alta y baja).

En pleno siglo XXI, los indígenas mazatecos son verdaderos artistas: excelentes fabricantes de calzado rústico, ropa típica, juegos pirotécnicos, maestros en la gastronomía, sabios en la lectura del maíz, barajas, velas, huevos y en veladas mágico religiosas con los hongos alucinantes sagrados, así como agrónomos, entre otras actividades dentro del contexto del mundo real de los vivos, porque en el terreno de los muertos el culto a aquellos seres queridos que se marcharon de esta vida por diferentes motivos, de los vivos hacia sus fieles difuntos es el siguiente:

Actores espirituales que representan a los fieles difuntos.

LA BIENVENIDA Y VELADA EN EL PANTEÓN
Los habitantes católicos de todas las clases sociales muestran su nostalgia y alegría al aproximarse la festividad de Todos los Santos y fieles difuntos, y el 27 de octubre desde temprana hora colocan en sus hogares una mesa de madera con un mantel limpio y encima un vaso con agua porque las ánimas llegarán sedientas. En las patas del mueble le amarran un par de arcos de carrizos a los costados, que luego adornan con flores de cempasúchil y otras variedades. En el piso depositan un copalero con incienso y encienden veladoras que iluminarán el laberinto oscuro y largo de los difuntos hasta llegar con sus seres vivos.

Sobre la mesa dejan las velas blancas o amarillas de miel pura que compran con anticipación en comercios para ser prendidas sobre las tumbas o lápidas del 31 de octubre al 2 de noviembre. La mesa espiritual poco a poco se va llenando de diferentes frutas de la temporada y diversos platillos de comida típica que a los finados les gustaba saborear: pan, leche, café, tortillas, yogur, gelatinas, arroz con leche, refrescos, cervezas, aguardiente y otras bebidas nacionales embriagantes. Esta tradición anual que inicia el 27 de octubre culmina el 5 de noviembre.

En las tumbas se realizan cuatro veladas; dos para los angelitos o llamados inocentes, y dos más en memoria a los muertos adultos. Desde antes o después de las 12:00 horas del 31 de octubre son velados los muertitos hasta caer la tarde-noche, y nuevamente durante la madrugada del primero de noviembre los mazatecos velan a sus angelitos o seres inocentes que por diversas circunstancias del destino murieron antes de cumplir los 18 años.

De igual manera los vivos realizan la velación a sus difuntos mayores en los camposantos el primero de noviembre, algunos antes de las 12 del día y otros después del mediodía, quienes se retiran al llegar la oscuridad de la noche.

Sin embargo después de la media noche del dos de noviembre, 01:00, 02:00, 03:00, 04:00 o cinco de la madrugada, los ciudadanos activos regresan a los cementerios a velar a sus adorados familiares que ya descansan en el lugar del sueño eterno, pero que en formas espiritual surgen de ultratumba y llegan a visitar y convivir con sus familiares en esta vida terrenal.

Adornando los arcos de carrizos con flores de cempasúchil.

TRADICIÓN QUE MUEVE EL COMERCIO EN GENERAL
Esta tradición sigue muy vigente en los municipios de Huautla de Jiménez. También lo acostumbran (aunque en menor relevancia) los municipios náhuatl de Santa María Teopoxco y Santiago Texcalcingo, así como los mixtecos del municipio de San Juan Coatzóspam.

Miles de mazatecos arriban a la región desde el 25 de octubre hasta el 31 de noviembre, ingresando a la zona más de 500 autobuses de pasajeros de distintas líneas camioneras procedentes de grandes ciudades del país.

Entran además suburban y taxis contratados especialmente por viajeros que ya no encontraron boletos. Los comerciantes de todos los giros consideran a la fiesta de Todos Santos como una muy buena temporada de ingresos económicos. Los que expenden flores obtienen buenas ganancias. Los que venden chile para el mole, los revendedores de velas. Además, uno platillo muy consumido en esta temporada es el guaxmole, el cual es preparado en caldo o al vapor, entre otros productos del campo que se comercializan en el mercado.

Huehuentón original con máscara de jonote.

LOS FAMOSOS HUEHUENTONES MAZATECOS
En esta región situada al noroeste de Oaxaca otro de los atractivos visuales es la participación de los famosos Huehuentones, que en el idioma mazateco se escribe y pronuncia: “Cha-tho-sho-ó”, que quiere decir: “Hombres que brotan del ombligo”.

Estos actores indígenas son jóvenes que se disfrazan y se cubren el rostro con figuras de personajes políticos, luchadores del ring, monstruos, animales y honorables ancianos, aunque otros prefieren las máscaras de árboles de mimbre, adornadas e intercaladas con pelo de chivo.

Los Huehuentones son hombres, niños y actualmente se han incorporado muchas mujeres adolescentes, quienes interpretan el papel de las ánimas y por eso simulan surgir desde ultratumba en esta fiesta de Todos Santos, llegando a la madre tierra y saludar casa por casa o en el centro de la población a sus familiares, amigos y conocidos aún con vida. En las rancherías se les denomina “Chasmaa”, “Los hombres de negro”, porque salen por las noches y se pierden entre las veredas.

En el municipio de Santa María Chilchotla, el 27 de octubre por la noche Los Huehuentones se disfrazan en el panteón municipal y ahí le piden fuerza física y espiritual a los fieles difuntos antes de salir a cantar y danzar, con el fin de soportar las 10 noches que andarán visitando casas llevando mensajes de paz y reflexión.

Por su parte, las familias chilchotlecas se mantienen a la expectativa durante estos días, ya que los “Hombres que brotan del ombligo” pueden llegar a cualquier hora de la noche o durante la madrugada, permitiéndoseles pasar a danzar y cantar en el interior de los domicilios.

Los Huehuentones, ánimas que regresan a sus casas.

En respuesta a la visita, los jefes de familia les ofrecen algo de comer, por ejemplo, café, cervezas, aguardiente, frutas, palomitas, galletas, chicharrines, etcétera, y en muchas de las veces Los Huehuentones ya andan borrachos y se sueltan más al realizar sus chistes y bromas que hacen reír a los espectadores.

Actualmente en Huautla se han multiplicado los grupos de Huehuentones, que incluso niños en edad de preescolar les piden a sus padres y madres que los lleven a bailar entre el montón de enmascarados. También en la zona mazateca se realizan festivales y encuentros anuales de Huehuentones.

Es así que mientras otros idiomas y tradiciones están a punto de desaparecer, los indígenas mazatecos siguen vigentes con estas costumbres heredadas por sus ancestros, todo un mosaico de dones extraordinarios que practican de manera muy singular.

Velando con nostalgia en el panteón.

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