Santa María El Tule, el inmenso menú del árbol más grande del mundo | Mercados

Santa María El Tule, el inmenso menú del árbol más grande del mundo

Empanadas de mole amarillo, de quesillo, barbacoa, un mezcal de valles o una nieve de sorbete, las opciones son cientos en este pueblo que resguarda al ahuehuete milenario

A un lado del milenario ahuehuete, miles de turistas nacionales y  extranjeros, así como visitantes oaxaqueños disfrutan de la gastronomía que ofrece de manera cotidiana y en sus días de fiesta esta comunidad zapoteca. Los restaurantes y los puestos de comida instalados en el mercado ofrecen desde las tradicionales empanadas de amarillo, verde y flor de calabaza, hasta barbacoa de borrego y chivo, carnitas de puerco, quesadillas, molotes y tacos. Aquí el paseante puede degustar la amplia variedad de platillos y sabores de la cocina oaxaqueña, donde sin duda el sabor va a variar de una zona a otra debido a los ingredientes que utilizan para su elaboración. Josefina López señala que uno de los platillos particulares de la comunidad es el amarillo, que se prepara con una hierba diferente a la de las otras siete regiones del estado.

 

“El epazote será el que dé el toque especial al platillo, en Valles Centrales el cilantro le dará el sabor único que tiene este mole”. Otro platillo típico es la sopa de guías, originaria del centro del estado y que se elabora con calabaza, elote y diferentes tipos de quelites.

 

Con su riqueza gastronómica de gran influencia prehispánica, se ofrece una gran variedad de platillos, empezando con una copita de mezcal: “para todo mal, mezcal, y para todo bien, también”, reza el dicho popular oaxaqueño. Para la botana hay chapulines doraditos, salsita de gusano de maguey, totopos, quesillo; de entrada hay chorizo bien frito o memelas con asiento, sopa de ejotes con chepil o de garbanzo y frijol tostado y molido, un caldillo de nopales. Para continuar, los moles, tal vez el manchamantel o el coloradito.

Estos platillos se pueden acompañar con las típicas bebidas como el tejate, la chilacayota, horchata, y las tradicionales nieves de leche quemada, tuna, limón, sorbete y de otros sabores que se han convertido en una delicia de Santa María El Tule. El centro de la población ofrece unos bellos jardines que son cuidados todos los días para mantenerlos atractivos, junto a ellos se ubica el mercado de artesanías que representa una gran opción para los visitantes donde se pueden encontrar rebozos, ropa de manta, alebrijes, mezcal y una amplia gama de productos típicos.

Aquí los visitantes vienen a conocer el árbol milenario donde los habitantes se han encargado de encontrar diferentes tipos de figuras en su tronco, como la cabeza de un venado, la de un león, un elefante, cocodrilo, entre muchas otras figuras. La edad de este majestuoso árbol es desconocida, pero se estima que tiene más de dos mil años e impresiona su grosor de 58 metros, los más de 14 de diámetro y los 42 de altura que posee este ahuehuete.

De acuerdo con una leyenda zapoteca, el árbol del Tule (Tule significa, en la lengua de los naturales árbol de iluminación) fue plantado hace casi 15 siglos por Pechocha, un sacerdote de Ehécatl, Dios del Viento. Los mejores guías de turistas son los niños y niñas que de manera graciosa señalan a los paseantes dónde están las figuras, algunas formas caprichosas del propio árbol que los lugareños han bautizado con nombres de artistas. A un lado se encuentran el templo de Santa María, edificado en el siglo XVII. Su altar tiene la imagen de la patrona del pueblo, la Virgen de la Asunción y en otro altar está representada la pasión de Cristo en estilo barroco salomónico, con los retablos cubiertos con laminilla de oro.

 

El pueblo es sumamente antiguo y, a pesar de su origen precolombino, su celebridad se vincula con lo que de él se ha escrito desde tiempos coloniales; así, fue en 1630 que un tal Bernabé de Cobo mencionó el lugar en una publicación española y, también, en 1776, Francisco Ajofrín dejó comentarios impresos sobre la población, el árbol y la iglesia, que ahora conocemos como el templo de Santa María El Tule.

Los límites que presenta con otros lugares son en la zona norte con el municipio de Tlalixtac de Cabrera, al sur con Rojas de Cuauhtémoc y San Francisco Lachigoló, en la parte oriente con Teotitlán del Valle y finalmente al poniente limita con el municipio de Santa Cruz Amilpas.

 

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